Sabores, copas y lugares que merecen ser vividos

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Qué hacer en Barrio Italia: Mercado Condell suma nuevos sabores y propuestas gastronómicas

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Entre tiendas de diseño, decoración de autor y pequeños emprendimientos, Mercado Condell ha ido transformando su propuesta en Barrio Italia. Visitamos tres de sus espacios gastronómicos —Fuku, Kantu Food y Carlys Food— para conocer una oferta que viaja desde el street food coreano hasta los sabores de Tailandia y Vietnam, además de alternativas para quienes buscan comer de manera equilibrada sin renunciar al sabor.

Caminar por Barrio Italia sigue siendo uno de esos panoramas que invitan a tomarse el tiempo. Entrar a una tienda, descubrir diseño local, sentarse a comer algo y continuar recorriendo sus calles forma parte de la personalidad de este sector de Providencia.

Dentro de ese circuito, Mercado Condell ha experimentado su propia evolución.

Abierto desde 2021, actualmente reúne más de 50 espacios comerciales, entre tiendas especializadas, diseño y decoración de autor, emprendimientos, cafeterías y restaurantes. Pero quizás una de las características más agradables del lugar sea precisamente su escala: se puede recorrer con tranquilidad, detenerse a mirar sus tiendas y combinar esa experiencia con distintas alternativas para comer.

Y la gastronomía está adquiriendo cada vez mayor protagonismo.

En una nueva visita a Mercado Condell encontramos propuestas muy diferentes entre sí. Desde el street food coreano de Fuku hasta el regreso de Kantu Food con sus sabores inspirados en Tailandia y Vietnam, además de Carlys Food, proyecto que ya habíamos conocido anteriormente en FoodieCL y que apuesta por una alimentación equilibrada sin caer en preparaciones monótonas.

Tres conceptos distintos que permiten entender hacia dónde está creciendo la oferta gastronómica del mercado.

Fuku: street food coreano y un sándwich que vale la visita

La primera parada es Fuku, una propuesta enfocada en el street food coreano que trabaja tanto preparaciones reconocibles de esta gastronomía como ingredientes importados desde Asia, entre ellos fideos y gochugaru, el característico ají rojo coreano.

En su carta encontramos ramyeon, con diferentes alternativas de proteínas —cerdo, pollo o camarón—, además de opciones vegetariana y básica.

Rameyon Fuku

También aparece uno de los grandes clásicos de la comida callejera coreana: el pollo frito, junto con preparaciones como el tteokbokki, elaborado a partir de pasteles de arroz (tteok), pescado (eomuk), vegetales, huevo y una salsa donde el gochujang entrega ese característico juego entre dulzor y picor.

Sin embargo, durante nuestra visita hubo una preparación que particularmente nos sorprendió: su nuevo sándwich de pollo buttermilk.

Jugoso por dentro, crocante por fuera y contundente, es de esos platos que funcionan incluso para alguien que todavía no se ha aventurado demasiado en la cocina coreana. Una incorporación que vale la pena probar y que demuestra que Fuku también puede jugar con referencias más reconocibles llevándolas hacia su propio lenguaje.

La propuesta liderada por Xavi Chacón, socio del restaurante, resulta sabrosa, entretenida y una buena puerta de entrada para seguir descubriendo una gastronomía que durante los últimos años ha ganado cada vez mayor presencia en Santiago.

Kantu vuelve a Barrio Italia

La segunda parada tiene un componente especial porque se trata de viejos conocidos del barrio.

Kantu Food regresó al lugar donde comenzó parte de su historia y hoy vuelve a instalarse en Barrio Italia con una renovada energía.

Creado por José Miguel Arenas, junto al chef Lu Maldonado, Kantu se define como una propuesta de “cocina inadaptada” inspirada principalmente en Tailandia y Vietnam. Una definición que ya anticipa que aquí no se busca reproducir de manera rígida una cocina tradicional, sino jugar con sus sabores, técnicas e ingredientes.

Y eso se nota en la mesa.

Hay acidez, dulzor, picor, intensidad y diferentes texturas, construyendo una carta que resulta dinámica y especialmente entretenida para compartir.

Entre sus preparaciones aparece el clásico Pad Thai, con fideos de arroz salteados al wok, proteínas y acompañamientos, junto con unas empanaditas fritas de cerdo caramelizado, crujientes por fuera y sabrosas en su interior.

Otro de los platos que vale la pena considerar es el Khao Soi Gai, especialmente apropiado para los días más fríos. Aquí se combinan fideos cocidos y fritos con un curry rojo y leche de coco, logrando un plato aromático, cremoso y con contraste de texturas.

Personalmente, encontramos que la propuesta asiática de Kantu está muy bien lograda. Es diversa, intensa y entretenida, pero sin perder equilibrio.

Su regreso a Barrio Italia también trae novedades.

El equipo prepara un nuevo formato para los fines de semana, donde la parrilla comenzará a dialogar con sus sabores asiáticos. Una propuesta que buscará sumar técnicas de fuego a esa cocina inquieta que siempre ha caracterizado a Kantu.

Habrá que volver para probarlo.

Carlys Food: comer equilibrado también puede ser entretenido

La tercera alternativa toma un camino completamente diferente.

Ya habíamos conocido anteriormente en FoodieCL la historia de Carlys Food, proyecto de la chef venezolana Carlet Villanueva, quien ha construido una carta pensando especialmente en quienes quieren mantener una alimentación más equilibrada sin que eso signifique comer siempre lo mismo.

Y esa variedad continúa siendo uno de sus principales atributos.

Uno de sus formatos más prácticos son los menús semanales, especialmente pensados para quienes trabajan, viven o recorren Barrio Italia y necesitan resolver el almuerzo con preparaciones abundantes y diferentes durante la semana.

También encontramos bowls con vegetales y proteínas a elección, wraps, fajitas y quiches, además de empanadas horneadas, tequeños, lasañas, ñoquis, sopas, cremas, tacos y pizzas.

Una amplitud que responde precisamente a la filosofía que Carlet ha buscado desarrollar: demostrar que cuidar la alimentación no tiene por qué convertirse en una experiencia aburrida.

Más que restringir, su propuesta intenta ofrecer alternativas.

Un mercado para recorrer sin apuro

La gastronomía es solamente una parte de la experiencia de Mercado Condell.

Y quizás eso sea precisamente lo interesante.

Entre un plato y otro aparecen tiendas de diseño, decoración de autor y diferentes emprendimientos, generando un pequeño ecosistema que funciona especialmente bien para quienes quieren pasar algunas horas recorriendo Barrio Italia sin tener necesariamente un itinerario demasiado rígido.

Es un espacio tranquilo, caminable y con distintas excusas para detenerse.

En ese contexto, la incorporación y renovación de propuestas gastronómicas aporta una nueva capa a la experiencia. Fuku y Kantu representan dos aproximaciones diferentes a las cocinas asiáticas, ambas sabrosas y con personalidad propia; mientras que Carlys amplía el abanico hacia quienes buscan opciones más equilibradas para el día a día.

Pero quizás la señal más interesante sea la llegada de nuevas ideas: Fuku estrenando preparaciones, Kantu regresando al barrio y preparando una experiencia en torno a la parrilla, y Carlys consolidando una propuesta que ya encontró su público.

Más que convertirse únicamente en un lugar donde ir a comer, Mercado Condell parece estar encontrando su identidad precisamente en esa mezcla: gastronomía, diseño, pequeños comercios y tiempo para recorrer.

Una combinación que calza bastante bien con el espíritu que históricamente ha hecho de Barrio Italia uno de los sectores más entretenidos para perderse —sin demasiada prisa— en Santiago.


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