Tiradito con topinambur, karaage de pesca del día, nigiris, gyozas de masa de arroz y contundentes futomakis forman parte de la nueva propuesta de BASK, el pequeño restaurante de calle Merced que invita a sentarse, compartir y disfrutar del momento en el Barrio Lastarria.
Hay restaurantes a los que se vuelve no necesariamente buscando una experiencia completamente distinta, sino porque consiguieron construir una identidad. BASK, en Barrio Lastarria, es uno de ellos.
Ya habíamos visitado este pequeño espacio de calle Merced para conocer la historia de Gonzalo Vidal y Carla Rojas, quienes comenzaron el proyecto en 2021 cocinando desde su departamento en Recoleta, en plena pandemia. Luego vino su llegada a Galería Lastarria y, posteriormente, el traslado a su ubicación actual, permaneciendo en un barrio que desde un comienzo quisieron hacer suyo.

Su nombre entrega algunas pistas sobre lo que quieren provocar. Inspirado en la expresión “bask in the sun”, BASK propone algo tan sencillo como necesario: disfrutar, relajarse y darse tiempo. Su actual restaurante mantiene precisamente esa sensación. Es pequeño, acogedor y perfecto para instalarse alrededor de una mesa, conversar sin demasiadas formalidades y compartir diferentes preparaciones.
Esta vez regresamos por una razón específica: probar su nueva carta de temporada.
Una carta que comienza mirando la temporada
Uno de los platos que abre este nuevo recorrido es el Tiradito temporada ($7.990), elaborado con finos cortes de pesca del día, salsa ponzu con clementina, esferas de salsa de clementina, chips de topinambur y mousse de queso de cabra.

Precisamente el topinambur vuelve a aparecer como uno de esos productos que cada vez encontramos con mayor frecuencia en las cocinas. Este tubérculo de apariencia algo similar al jengibre permite diferentes tratamientos y aquí aparece convertido en chips, aportando textura al tiradito.
El resultado es fresco, cítrico y con diferentes capas de textura, pero también permite observar algo interesante: cómo ingredientes que hace algunos años tenían una presencia bastante más discreta comienzan a incorporarse con naturalidad a las cartas de distintos restaurantes.
Pesca fresca, crocancia y esos encurtidos que nunca fallan
Entre nuestros favoritos estuvo el Karaage de pesca del día ($8.490). La pesca llega con una fritura especialmente crujiente, manteniendo un interior fresco y jugoso, acompañada por salsa de puerro y los ya característicos encurtidos de la casa.

Y aquí vale detenerse.
Los encurtidos son uno de esos acompañamientos que BASK ha logrado convertir casi en una firma. Ácidos, frescos y capaces de limpiar el paladar entre bocados, siguen siendo uno de nuestros imperdibles cada vez que visitamos el restaurante.
La carta también incorpora un Karaage Veggie ($8.490), elaborado con verduras de temporada, salsa de puerro y los mismos encurtidos de la casa.
Nigiri de temporada y la generosidad como sello
Otro de los platos que probamos fue el Nigiri temporada ($5.990): tres unidades de pesca del día con mantequilla de ajo chilote y esferas de ponzu.
Es una preparación sencilla en apariencia, pero donde nuevamente la frescura de la pesca toma protagonismo, acompañada por la intensidad de la mantequilla y la acidez del ponzu.

También vuelve a aparecer una característica que ya habíamos identificado en nuestra primera visita: BASK es generoso en sus porciones.
Aquí no necesariamente todo está pensado para resolverse en un pequeño bocado. Hay piezas que perfectamente requieren dos, algo que forma parte de esa cocina abundante y poco pretenciosa que ha ido construyendo Gonzalo Vidal.
Las Gyozas BASK y un sabor inesperadamente familiar
Probablemente una de las preparaciones más particulares de esta carta son las Gyozas BASK ($6.490).
A diferencia de una gyoza tradicional, aquí se utiliza masa de arroz frito, rellena de carne de pescado, maní y cebollín, acompañada por salsa anticuchera y guindón. Son cuatro unidades y, tanto por textura como por sabor, se alejan deliberadamente de la referencia clásica.

Personalmente, hubo algo en ellas que nos llevó hacia otro lugar.
Su textura y sabor nos recordaron esas tortillas de verduras hechas en casa, preparaciones sencillas que forman parte de la memoria culinaria de muchas familias chilenas. Es una asociación completamente subjetiva, por supuesto, pero quizás allí está parte de lo entretenido del plato: parte desde códigos asiáticos y termina despertando una memoria mucho más cercana.
El futomaki vuelve a quedarse con las miradas
Y si hay una preparación difícil de ignorar cuando llega a la mesa de BASK, son sus futomakis.
El nuevo Roll temporada ($10.990) viene relleno de verduras de temporada, karaage y palta, envuelto en pesca del día y acompañado por mantequilla de algas y quinoa crocante.

Aquí parecieran convivir dos mundos dentro de una misma preparación. Por un lado, la frescura de la pesca y las verduras; por otro, los sabores más profundos y untuosos aportados por el karaage y, especialmente, por su mantequilla de algas.
Es grande, contundente y pensado para compartir. Y eso tampoco sorprende demasiado: los futomakis se han convertido en uno de los protagonistas naturales de la propuesta de BASK.
La carta ofrece además una alternativa Roll temporada Veggie ($10.990), rellena de verduras de temporada, karaage y palta, envuelta en palta y acompañada también por mantequilla de algas y quinoa crocante.
Volver a BASK
La nueva carta no intenta cambiar la personalidad del restaurante. Más bien la actualiza.
Continúa la pesca fresca del día —uno de los principios que ha acompañado la propuesta de Gonzalo Vidal—, aparecen productos de temporada, se mantienen los encurtidos y vuelven esas porciones generosas que invitan mucho más a compartir que a seguir protocolos.
Con preparaciones que actualmente se mueven entre los $5.990 y $10.990, BASK mantiene además una propuesta que permite pedir varios platos al centro y construir la experiencia según el hambre y los gustos de cada mesa.
Y quizás ahí sigue estando buena parte de su encanto.
En medio de un Barrio Lastarria donde conviven turistas, vecinos, teatros, museos, bares y restaurantes, BASK conserva esa sensación de pequeño refugio: una mesa tranquila, algo rico para compartir y ninguna necesidad de apurarse.
Después de todo, si su nombre nació de la idea de bask in the sun, su nueva carta parece seguir defendiendo exactamente lo mismo: sentarse, conversar y disfrutar el momento.
