Más que elegir a un ganador, S.Pellegrino Young Chef Academy Competition busca descubrir, formar y conectar a jóvenes cocineros de distintas partes del mundo. Finales regionales, chefs mentores y una Gran Final internacional forman parte de un proceso que pone atención tanto en la técnica como en la identidad y visión detrás de cada plato.
Para un joven cocinero, participar de una competencia internacional puede significar mucho más que ganar un reconocimiento. Puede abrir la posibilidad de mostrar su trabajo fuera de su país, tal como contamos hace unos días la historia del finalista chileno, Tomás Paz de Sheraton Santiago, compartir con chefs experimentados, enfrentarse a nuevas miradas y comenzar a construir una red profesional que atraviesa fronteras.
Bajo esa premisa se desarrolla S.Pellegrino Young Chef Academy Competition, una competencia internacional creada para identificar y proyectar a una nueva generación de talentos gastronómicos a nivel mundial y que forma parte de S.Pellegrino Young Chef Academy.
Pero ¿qué es S.Pellegrino Young Chef Academy, quiénes pueden participar y cómo se llega hasta su Gran Final?

¿Cómo funciona S.Pellegrino Young Chef Academy Competition?
La competencia se desarrolla en distintas etapas y comienza mucho antes de que los jóvenes chefs lleguen a cocinar frente a un jurado.
Los postulantes presentan un signature dish o plato de autor, una preparación que funciona como carta de presentación de su cocina y que debe ser capaz de comunicar no solo dominio técnico, sino también creatividad y una mirada personal.
Tras el proceso de selección, los jóvenes cocineros escogidos avanzan a las competencias regionales.
La edición S.Pellegrino Young Chef Academy Competition 2026-27 contempla 15 regiones alrededor del mundo, entre ellas Latin America & Caribbean, donde compiten jóvenes talentos provenientes de distintos países de Latinoamérica y el Caribe.
Un plato que debe contar quién es el cocinero
Una de las características interesantes de la competencia es que el desafío no consiste simplemente en presentar un plato técnicamente complejo.
El plato de autor de S.Pellegrino Young Chef Academy debe convertirse en una expresión de la identidad del participante.
Productos, técnicas, territorio, recuerdos, experiencias profesionales e incluso la manera en que cada cocinero imagina el futuro de la gastronomía pueden encontrarse detrás de una propuesta.
Más que reunir ingredientes nacionales, el plato busca representar el encuentro entre el fuego, el bosque y el océano del territorio austral.
¿Qué evalúa S.Pellegrino Young Chef Academy?
En la competencia, los platos son evaluados considerando tres grandes atributos definidos por la organización: habilidades técnicas, creatividad y convicción personal.
La primera dimensión considera la capacidad del cocinero para trabajar los ingredientes y conseguir un plato que destaque por sabor y ejecución.
La creatividad observa la capacidad de desarrollar una propuesta original que refleje una mirada propia.
Y la convicción personal incorpora algo particularmente relevante para entender el espíritu del concurso: la posibilidad de que el chef comunique a través de su plato aquello en lo que cree y el mensaje que quiere transmitir a través de la cocina.
Por eso, detrás de cada preparación existe también un relato.

Los chefs mentores: aprender mientras se compite
Otro elemento diferenciador de S.Pellegrino Young Chef Academy Competition es la presencia de chefs mentores.
Los jóvenes seleccionados trabajan junto a cocineros de mayor trayectoria que los acompañan durante el proceso de preparación hacia las siguientes etapas.
Su función no consiste simplemente en modificar una receta. El mentor ayuda al participante a revisar decisiones, perfeccionar técnicas, encontrar consistencia y conseguir que aquello que quiere contar pueda efectivamente reconocerse cuando el plato llega frente al jurado.
En Chile, por ejemplo, Tomás Paz realizará este proceso acompañado por Gustavo Villoldo, chef con quien lleva cerca de cuatro años trabajando en Sheraton Santiago.
Ese intercambio entre generaciones forma parte de una idea que atraviesa la Academy: el crecimiento de un joven chef no termina cuando finaliza la competencia.

De Latinoamérica a la Gran Final
Los participantes seleccionados deben primero enfrentarse a otros jóvenes talentos dentro de sus respectivas regiones.
En el caso de Latin America & Caribbean, la final regional permite reunir en un mismo escenario diferentes maneras de comprender la cocina latinoamericana: territorios, productos, técnicas, tradiciones y relatos que pueden ser radicalmente distintos pese a compartir una misma región.
El ganador regional del S.Pellegrino Young Chef Academy Award obtiene posteriormente el derecho a representar a Latin America & Caribbean en la Gran Final internacional, donde se encontrará con los vencedores de las demás regiones del mundo.
La edición 2026-27 culminará con esa instancia global en 2027.
No existe solamente un premio
Aunque el S.Pellegrino Young Chef Academy Award constituye el reconocimiento principal de la competencia, la iniciativa contempla otros tres premios que permiten ampliar la mirada sobre qué significa ser una nueva figura de la gastronomía.
El S.Pellegrino Social Responsibility Award reconoce una propuesta que represente una cocina responsable desde una perspectiva social y ambiental.
El Acqua Panna Connection in Gastronomy Award pone atención en la capacidad de un plato para conectar diferentes culturas y reflejar el intercambio que existe detrás de la gastronomía.
Finalmente, el Fine Dining Lovers Food for Thought Award reconoce el mensaje personal que un joven chef busca comunicar a través de su signature dish.
De esta manera, el concurso no se limita exclusivamente a determinar quién cocina mejor, sino que incorpora preguntas sobre qué quiere contar una nueva generación de chefs y hacia dónde quiere llevar la gastronomía.
Una vitrina para las nuevas generaciones
Probablemente ahí se encuentre una de las principales razones por las que S.Pellegrino Young Chef Academy ha adquirido relevancia internacional.
Para quienes comienzan a construir una carrera profesional, llegar a una final regional significa cocinar frente a figuras de la industria, relacionarse con colegas provenientes de otros países y situar su trabajo dentro de una conversación gastronómica mucho más amplia.
En Latinoamérica esto adquiere especial interés.
Durante los últimos años, buena parte de la cocina regional ha profundizado su relación con productores, ingredientes locales, biodiversidad, técnicas ancestrales y territorios. Las nuevas generaciones están recogiendo ese trabajo, pero también comenzando a interpretarlo desde sus propias experiencias.
Chile forma parte de ese proceso.
La participación de jóvenes cocineros nacionales en plataformas internacionales permite mostrar una gastronomía que progresivamente está mirando hacia su propia despensa para construir propuestas contemporáneas.
Y quizá ese sea uno de los aspectos más interesantes de una competencia como esta: antes de preguntarse quién será el próximo gran chef, invita a descubrir qué tienen para decir quienes están comenzando a construir el futuro de la cocina mundial.
