Con Gastón Acurio como anfitrión estelar y un menú creado por los chefs Anthony Vásquez, de La Mar Lima, y Carlos Labrín, de La Mar Santiago, la cebichería celebró 18 años en nuestro país. Una noche que fue también un reconocimiento al vínculo que Chile ha construido con la gastronomía peruana y a una historia que comenzó cuando pocos imaginaban la dimensión que alcanzaría esta cocina en Santiago.
Dieciocho años pueden transformar completamente la escena gastronómica de una ciudad. Cuando La Mar abrió sus puertas en Santiago, la cocina peruana ya comenzaba a conquistar al público chileno, pero probablemente pocos imaginaban hasta dónde llegaría esa relación.
Hoy Santiago se ha convertido, como recordó emocionado Gastón Acurio durante la celebración de los 18 años de La Mar Chile, en una de las ciudades con mayor presencia de restaurantes peruanos fuera de Perú.

Por eso, la cena realizada la semana pasada en el restaurante de Alonso de Córdova tuvo algo de aniversario, pero también mucho de agradecimiento.
Rodeado de cocineros, representantes de la industria, prensa especializada y personas que han acompañado la historia del restaurante, Acurio agradeció el cariño con el que Chile recibió a La Mar, pero especialmente el respeto que ha existido por las raíces, los productos y la identidad de la gastronomía peruana.
Una relación que, después de casi dos décadas, permite hablar de algo que trasciende a un restaurante: la gastronomía como uno de los puentes culturales más sólidos que se han construido entre Chile y Perú.

Gastón Acurio y una historia que comenzó hace 18 años
La llegada de La Mar a Santiago también tuvo protagonistas locales.
Durante su intervención, Acurio recordó especialmente el aporte del chef Emilio Peschiera, figura fundamental en la difusión de la cocina peruana en nuestro país y quien identificó tempranamente el interés que existía en Chile por sus sabores.
Fue Peschiera, recordó el cocinero peruano, quien incentivó la llegada de La Mar al país al comprender que existía no solamente una oportunidad, sino un público preparado para recibir esta propuesta.
El tiempo terminó dándole la razón.
La cocina peruana se incorporó profundamente a los hábitos gastronómicos de los chilenos. El ceviche, el pisco sour, los tiraditos y tantas otras preparaciones dejaron de percibirse como sabores extranjeros para convertirse en parte habitual de la oferta de Santiago.
Dentro de ese proceso, La Mar Santiago ha construido una trayectoria de 18 años, manteniendo la esencia de la cebichería peruana, pero dialogando también con el extraordinario producto que entrega la costa chilena.

Y justamente ese encuentro fue el hilo conductor de la cena aniversario.
Del Pacífico chileno a la Amazonía peruana
Para celebrar los 18 años de La Mar en Chile, los chefs Anthony Vásquez, de La Mar Lima, y Carlos Labrín, de La Mar Santiago, desarrollaron conjuntamente un menú que recorrió diferentes expresiones de la cocina peruana y su relación con el producto chileno.
La experiencia comenzó con almeja blanca y ostiones bachiche en una cremosa leche de tigre de ostiones, acompañados por un Sauvignon Blanc de Casa Silva.

Después llegaron dos bocados para compartir: centolla en salsa de chupe y curry con pan al vapor, además de un Siu Mai de loco e Ikura en salsa de chili crab criollo.
Luego, el cebiche permitió expresar con mayor claridad el diálogo entre ambos países.
Por un lado, un cebiche de chocha y macha con leche de tigre y diferentes aderezos, profundamente conectado con el mar chileno. Por otro, un cebiche amazónico de pesca con patacones y leche de tigre de ají charapita.

Este último permitió acercarse además a uno de los movimientos más interesantes que atraviesa actualmente la gastronomía peruana: la creciente visibilidad de la cocina amazónica y sus ingredientes. Una tendencia que FoodieCL también pudo observar recientemente durante su recorrido por Perú, Mucho Gusto Tacna 2026, donde la diversidad territorial volvió a demostrar que hablar de “cocina peruana” significa, en realidad, hablar de múltiples cocinas, ecosistemas y despensas.

Una mesa donde Chile y Perú se encuentran
El recorrido continuó con un cangrejo reventado nikkei con picorocos guisados en ajíes y mantequilla, acompañado de fideos de ramen, otra muestra de las múltiples influencias culturales que atraviesan la cocina peruana contemporánea.

Después llegó uno de los platos más contundentes de la noche: bife ancho de res con langosta de Juan Fernández a las brasas, salsa chorrillana de ajíes, puré de papa y ajíes fritos.
Mar y tierra nuevamente unidos, esta vez incorporando uno de los productos más reconocidos del archipiélago chileno dentro de una preparación construida desde sabores peruanos.

Los vinos chilenos también fueron parte de esa conversación. La cena incorporó diferentes etiquetas nacionales durante el recorrido, convirtiendo el maridaje en otra forma de representar el encuentro entre ambos territorios.
Para cerrar llegó una preparación particularmente reconocible de la cocina popular peruana: cachanga frita con salsa de manjar y chicha, helado y frutas de estación, acompañada esta vez por champagne.

Y, tratándose de La Mar, durante la celebración tampoco podía faltar otro protagonista de estos 18 años: el pisco sour.
18 años de cariño por la cocina peruana
Sin embargo, probablemente lo más significativo de la noche ocurrió más allá de los platos.
La presencia de Gastón Acurio generó espontáneamente muestras de afecto y reconocimiento provenientes del público, periodistas gastronómicos, cocineros y representantes de una industria que también ha observado de cerca la transformación experimentada por la gastronomía latinoamericana durante las últimas dos décadas.
Acurio ha sido uno de los protagonistas fundamentales de ese proceso.
Su trabajo no solamente contribuyó a internacionalizar platos y restaurantes peruanos, sino también a instalar una conversación mucho más amplia sobre producto, territorio, productores, identidad y orgullo por las cocinas latinoamericanas.
Que 18 años después estuviera nuevamente en Santiago celebrando el camino recorrido por La Mar hizo que la noche adquiriera un significado diferente.
Gastronomía como puente entre Chile y Perú
La historia de La Mar en Santiago también permite observar cuánto ha cambiado nuestra relación gastronómica con Perú.
Chile ha aprendido a conocer sus raíces, preparaciones y productos; cocineros peruanos han encontrado aquí un público receptivo; mientras que los propios restaurantes han ido incorporando pescados, mariscos y materias primas chilenas dentro de sus cocinas.
Esa relación continúa evolucionando.
Hoy existe una nueva generación de cocineros latinoamericanos que viaja, colabora, comparte conocimientos y entiende con mayor naturalidad que el crecimiento de una gastronomía regional no necesariamente ocurre compitiendo con el país vecino, sino también trabajando junto a él.
La cena de aniversario de La Mar fue una pequeña representación de aquello: dos chefs provenientes de Lima y Santiago cocinando juntos, productos chilenos atravesados por técnicas y sabores peruanos, pisco sour compartiendo mesa con vinos nacionales y dos industrias celebrando alrededor de una misma mesa.
Dieciocho años después de su llegada, quizás ese sea uno de los legados más interesantes de La Mar en Chile. No solamente haber acercado la gastronomía peruana a Santiago, sino haber contribuido a construir una relación que hoy parece completamente natural: mirar hacia el otro lado del Pacífico y de nuestras fronteras para entender que la gastronomía latinoamericana crece también cuando sus cocinas se encuentran.
