Del 16 al 20 de noviembre, la capital chilena recibirá The World’s 50 Best Vineyards 2026, uno de los principales eventos internacionales del enoturismo. Pero la apuesta va mucho más allá de conocer el ranking: Santiago quiere aprovechar la llegada de expertos internacionales para posicionar a la ciudad y al Valle del Maipo como destinos mundiales de vino, gastronomía, cultura y turismo.
Durante cinco días de noviembre, Santiago quiere convertirse en la capital mundial del vino. Y no solamente porque algunos de los principales referentes internacionales del sector llegarán hasta Chile para conocer cuáles serán los mejores viñedos del planeta.
Entre el 16 y el 20 de noviembre, la capital recibirá The World’s 50 Best Vineyards 2026, en una edición que busca transformarse también en una vitrina internacional para mostrar una cara de Santiago que todavía tiene espacio para crecer fuera de nuestras fronteras: la de una ciudad donde vino, gastronomía, cultura, montaña y vida urbana pueden formar parte de una misma experiencia turística.

Los nuevos detalles del encuentro fueron presentados en Santiago en el marco de una iniciativa público-privada impulsada por el Gobierno de Santiago y Grupo Liderazgo, ejecutada a través de la Corporación Regional de Desarrollo.
El gobernador de Santiago, Claudio Orrego; Max Raide, de Grupo Liderazgo; y Daniel Greve, director regional de 50 Best en el área gastronómica, adelantaron parte de una programación cuyo objetivo no termina con la ceremonia de premiación.
La mirada está puesta en utilizar la exposición internacional para fortalecer la marca Santiago, impulsar el enoturismo en el Valle del Maipo y generar un efecto multiplicador que alcance a restaurantes, hoteles, viñas, sommeliers, guías turísticos, transporte y diferentes actores vinculados a la economía del turismo.

Mucho más que elegir el mejor vino
Hablar de The World’s 50 Best Vineyards puede llevar a una confusión inicial: este no es un ranking que premie exclusivamente la calidad del vino.
Su objetivo es reconocer algunas de las mejores experiencias de enoturismo del planeta a través de una evaluación integral que considera factores como arquitectura, paisaje, gastronomía, servicio y sostenibilidad.
La academia internacional está integrada por más de 700 sommeliers, periodistas y expertos turísticos, quienes realizan una votación secreta para conformar el ranking mundial. En el marco de la iniciativa presentada en Santiago, 30 de estos especialistas viajarán a la capital chilena.

Y es precisamente allí donde aparece una de las principales oportunidades para Chile.
El país lleva décadas construyendo reconocimiento internacional alrededor de sus vinos. El siguiente desafío es conseguir que esos vinos sean también una razón para viajar hasta el territorio donde nacen.
Santiago y el Valle del Maipo frente a los ojos del mundo
La estrategia presentada busca posicionar a Santiago como una “capital del vino y montaña”, aprovechando una característica poco habitual entre las grandes capitales del mundo: su cercanía con un territorio vitivinícola histórico como el Valle del Maipo.
Para Claudio Orrego, el desafío estará precisamente en la impresión que Chile consiga generar entre quienes visiten la ciudad.
“No tendremos una segunda oportunidad para causar una buena impresión”, señaló el gobernador durante la presentación.
Orrego sostuvo que Santiago ha promovido durante los últimos años la realización de grandes eventos, pero faltaba una cita internacional de estas características que permitiera impulsar específicamente su ecosistema turístico.

“Santiago es la puerta de entrada a Chile”, destacó, planteando al mismo tiempo uno de los desafíos históricos de la capital: conseguir que los viajeros que aterrizan en ella no la entiendan simplemente como una escala antes de continuar hacia otros destinos del país.
La realización de The World’s 50 Best Vineyards 2026 en Santiago busca precisamente contribuir a cambiar esa percepción, poniendo en vitrina la oferta de la ciudad y, especialmente, las experiencias vinculadas al Valle del Maipo.
El Gobierno de Santiago adelantó además que trabajará coordinadamente con el Gobierno Central y autoridades vinculadas a áreas como transporte para entregar una experiencia de primer nivel durante los días del encuentro.
Gastronomía, vino y cultura como relato de ciudad
El proyecto, sin embargo, tampoco pretende construir la imagen turística de Santiago exclusivamente alrededor de sus viñedos.
La gastronomía y la cultura aparecen como otros dos componentes fundamentales de la experiencia que se quiere mostrar a quienes lleguen a Chile.
“Una de las formas en que nos hicimos mundialmente conocidos fue por nuestros poetas”, recordó Orrego, quien adelantó que se buscará convocar también al sector cultural para participar en las actividades relacionadas con el encuentro.
La idea es generar una experiencia integral capaz de maridar vino, gastronomía y cultura, utilizando diferentes atributos del territorio para construir una identidad turística reconocible.
Y la gastronomía tendrá también un objetivo económico concreto.
Desde Grupo Liderazgo se espera que las actividades vinculadas a 50 Best Vineyards contribuyan a incrementar el movimiento en el circuito gastronómico y las ventas de restaurantes locales, al mismo tiempo que generen nuevas oportunidades para sommeliers, guías turísticos y profesionales vinculados al vino.
El impacto económico que Santiago espera de 50 Best Vineyards
Las cifras entregadas durante la presentación permiten entender por qué el turismo aparece como un sector estratégico.
De acuerdo con los antecedentes expuestos, el PIB turístico directo representó un 2,8% del PIB nacional en 2025, mientras que el sector genera alrededor de 723 mil empleos a nivel nacional.
De ellos, 333 mil corresponden a la Región Metropolitana, equivalentes al 49,4% de las personas ocupadas en actividades turísticas del país y aproximadamente al 8% de la fuerza laboral regional, según los datos presentados.
La organización espera que la llegada de The World’s 50 Best Vineyards produzca un efecto multiplicador, especialmente mediante la atracción de turismo internacional de alto gasto y una mayor valorización internacional de las etiquetas provenientes del Valle del Maipo.

A ello se suma lo que los organizadores denominan una “inyección directa urbana”.
Hotelería y alojamientos boutique; restaurantes; sommeliers y especialistas en vino; guías turísticos; transporte ejecutivo; agencias de viajes; producción de eventos; servicios audiovisuales, banquetería y logística forman parte del ecosistema que se espera dinamizar alrededor de la cita internacional.
50 Best Talks, networking y una gala con alcance mundial
La programación contemplará diferentes instancias durante los cinco días del encuentro.
Entre ellas estará Academy Chair, vinculada a los expertos en vinos, especialistas en viajes y sommeliers que participan en la conformación del ranking mundial.
También se desarrollará 50 Best Connects, concebido como un espacio de networking y diálogo que busca apoyar la diversidad y generar redes entre mujeres de la industria.
A ello se sumará 50 Best Talks, conferencia internacional que reunirá presencialmente y de manera online a chefs, cocineros y expertos gastronómicos para abordar tendencias, innovación social, sostenibilidad y el futuro de la cocina.
El momento central será la Awards Ceremony The World’s 50 Best Vineyards 2026, donde se revelará el nuevo ranking mundial.
Según adelantó Daniel Greve, la gala tendrá transmisión online y una audiencia internacional, poniendo durante esa jornada la atención del sector sobre Chile.
Una puerta abierta para traer Latin America’s 50 Best Restaurants a Chile
Pero la conversación sobre 50 Best podría no terminar en noviembre.
Greve explicó que desde hace años se ha buscado la posibilidad de traer a Chile una edición de Latin America’s 50 Best Restaurants y planteó que el desarrollo de 50 Best Vineyards puede convertirse en una puerta de entrada para recibir en el futuro otros eventos internacionales de la organización.
“No hay gastronomía sin un buen vino”, sostuvo Greve.
Su llegada a Santiago adquiere así una dimensión adicional: demostrar la capacidad de Chile para recibir una cita mundial podría fortalecer su posición para albergar futuras celebraciones internacionales vinculadas a la gastronomía.
Un plan para Santiago que mira hacia 2030
Desde Grupo Liderazgo, la realización del encuentro forma parte de una estrategia de más largo plazo.
Max Raide explicó que se definió un plan con horizonte hacia 2030 en torno a vinos, gastronomía y destinos, y que ya se está trabajando en iniciativas para 2027.
La intención no es limitarse a atraer actividades vinculadas a 50 Best, sino abrir la ciudad a otras premiaciones y encuentros internacionales capaces de generar exposición para Santiago.
“Santiago y Chile pueden ser protagonistas de lo que viene en el mundo. Queremos mostrar nuestro patrimonio”, afirmó Raide.
Entre los proyectos adelantados se encuentra también el desarrollo de actividades asociadas al vino y la gastronomía y el trabajo en una ruta trasandina, cuyos detalles deberían conocerse próximamente.
La mirada a futuro se estructura sobre cuatro ejes: consolidación de la marca ciudad Santiago, sostenibilidad e innovación en las prácticas vitivinícolas, fortalecimiento de la articulación público-privada y crecimiento turístico como dinamizador de la economía regional.
El desafío comienza cuando termine la gala
Recibir The World’s 50 Best Vineyards es un hito para Santiago. Pero probablemente la verdadera medida de su éxito no estará únicamente en lo que ocurra entre el 16 y el 20 de noviembre.
Estará en lo que suceda después.
Que un visitante internacional decida regresar. Que un restaurante reciba nuevos comensales. Que una botella del Maipo encuentre un nuevo mercado. Que un viajero que antes utilizaba Santiago como escala decida quedarse algunos días. O que Chile pueda convertirse en sede de nuevos encuentros mundiales de gastronomía, vino y turismo.
La capital tiene argumentos para construir ese relato: una escena gastronómica en evolución, patrimonio cultural, infraestructura hotelera, la cordillera como telón de fondo y uno de los valles vitivinícolas históricos del país a pocos kilómetros de su centro urbano.
En noviembre tendrá además una vitrina privilegiada para mostrarlos.
Porque más allá de conocer cuáles serán los mejores viñedos del mundo en 2026, Santiago tendrá cinco días para intentar algo bastante más ambicioso: conseguir que el mundo no solamente mire hacia los vinos de Chile, sino que quiera viajar hasta aquí para descubrirlos.
