La Asociación Nacional de Ingenieros Agrónomos Enólogos (ANIAE) se pronunció ante la entrada en vigencia de la nueva normativa para esta categoría. El gremio reafirmó su apoyo a su regulación, pero enfatizó la necesidad de resguardar criterios técnicos, transparencia en el etiquetado, fiscalización y la integridad del vino chileno.
Ante la entrada en vigencia de la nueva regulación para los vinos de baja graduación alcohólica en Chile, la Asociación Nacional de Ingenieros Agrónomos Enólogos (ANIAE) dio a conocer su posición respecto de los estándares que, a juicio del gremio, deben acompañar el desarrollo de esta categoría.

La organización enfatizó especialmente la responsabilidad profesional de los enólogos en la elaboración de estos productos y la necesidad de resguardar su calidad, autenticidad, transparencia e integridad, independientemente de los cambios que pueda experimentar el marco normativo.
La posición de ANIAE tiene como antecedente la Mesa Técnica Consultiva sobre Vinos de Menor Graduación Alcohólica, convocada por ODEPA y el Ministerio de Agricultura.
En ese contexto, en mayo de 2026 la asociación realizó una encuesta entre sus miembros para conocer la postura de los profesionales frente a la regulación de esta nueva categoría.
El resultado mostró una disposición favorable a regular los vinos de menor graduación, pero bajo determinadas condiciones.
El gremio manifestó entonces su apoyo “siempre que se consideraran exigencias técnicas estrictas, un etiquetado transparente y una fiscalización activa, que respete la integridad en cuanto a la denominación de origen del producto y a las variedades autorizadas para elaborar vino”.
El rol de los enólogos ante los vinos de menor graduación alcohólica
Con la entrada en vigencia de la normativa, ANIAE plantea que el Ingeniero Agrónomo Enólogo debe continuar actuando como garante de la calidad e integridad del producto vitivinícola, independientemente del marco regulatorio establecido por la autoridad.
Para la asociación, esta responsabilidad constituye uno de los principios fundamentales del ejercicio profesional y no cambia frente a la aparición de nuevas categorías o tendencias de consumo.

Si bien ANIAE reconoce que corresponde a las autoridades competentes establecer y fiscalizar las normas aplicables a los vinos y productos vitivinícolas, sostiene que los profesionales deben velar por el cumplimiento de las prácticas enológicas autorizadas por la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV) y por la legislación chilena.
Este principio también está recogido en el Código de Ética Profesional del Ingeniero Agrónomo Enólogo.
Calidad, autenticidad y transparencia para el consumidor
La asociación sostiene que el desarrollo de los vinos de baja graduación alcohólica debe ir acompañado de estándares que permitan garantizar al consumidor información clara sobre el producto que está adquiriendo.
Esto implica, según el gremio, velar porque los vinos respondan a criterios de calidad, transparencia, autenticidad e integridad, contribuyendo tanto a mantener la confianza de los consumidores como a resguardar el prestigio de la industria vitivinícola chilena.
El Código de Ética Profesional establece que el enólogo “debe extremar su celo profesional, para que este esfuerzo se traduzca en un mayor beneficio para la sociedad, la seguridad alimentaria, la salud de las personas”.
Asimismo, señala que el profesional “debe defender y trabajar en todo momento por la elaboración del mejor vino que le sea posible, de acuerdo con su criterio profesional, y entregando al consumidor un producto inocuo y de calidad, independiente de las tendencias de consumo del momento o del mercado de destino”.
En este sentido, ANIAE plantea que la evolución de las preferencias de los consumidores y el desarrollo de nuevas categorías dentro del mercado vitivinícola no deben modificar los principios técnicos y éticos que rigen la elaboración del vino.
El desafío para la industria del vino chileno
La aparición y regulación de vinos con menor graduación alcohólica abre una nueva etapa para una industria que debe responder a cambios en los hábitos y preferencias de consumo, pero también plantea desafíos respecto de la manera en que estos productos son elaborados, identificados y comunicados al público.
Frente a este escenario, la Asociación Nacional de Ingenieros Agrónomos Enólogos reiteró su compromiso con el desarrollo íntegro de la industria vitivinícola, la producción vitícola, la calidad del vino, el cumplimiento de la legislación vigente y el fortalecimiento de los estándares profesionales.
Para ANIAE, estos principios serán fundamentales para que la incorporación de nuevas categorías se desarrolle sin comprometer la confiabilidad construida por el vino chileno ni la responsabilidad profesional de quienes participan en su elaboración.
