En el marco de los 10 años de Premium Tasting Chile, quince enólogas y productoras de distintas regiones del país compartieron sus historias, reflexionaron sobre los desafíos de una industria históricamente masculina y demostraron que hoy el vino chileno también se escribe en femenino.
Por: María Jesús Bujanda. Editora FoodieCl, periodista especialista en enoturismo y gastronomía.
Durante años, hablar de vino en Chile era, casi inevitablemente, hablar de hombres.
Enólogos, propietarios de viñas y referentes de la industria ocuparon históricamente los principales espacios de decisión y visibilidad. Sin embargo, ese escenario ha comenzado a cambiar.
Cada vez son más las mujeres que lideran proyectos vitivinícolas, dirigen bodegas, desarrollan nuevas líneas de vino y toman decisiones que están marcando el futuro de la industria.

Precisamente esa transformación fue el eje del seminario «Vigneronas, Mujeres que hacen vino», realizado en el marco de la décima edición de Premium Tasting Chile, encuentro que este año celebró una década reuniendo a algunos de los principales protagonistas del vino sudamericano.
La actividad fue conducida por la destacada sommelier argentina Paz Levinson, una de las profesionales más influyentes del vino a nivel internacional, quien moderó una conversación donde las protagonistas no fueron las etiquetas ni los puntajes, sino las personas que hoy están detrás de muchos de los vinos más interesantes del país.
Mucho más que hacer vino
Desde el Valle del Elqui hasta Itata, quince representantes de distintas zonas vitivinícolas compartieron un relato que, aunque nace desde territorios distintos, tiene muchos puntos en común.
Participaron, entre otras, María Luz Marín, María del Pilar Díaz, Rosario Fillol, Macarena del Río, Karine Mollenhauer, Rosario Palma, Cecilia Guzmán, Daniella Gillmore, Andrea León, Andrea Jure, Ana María Cumsille, Cynthia Ortiz, Natalia Poblete y Pilar Miranda, quienes repasaron sus trayectorias y reflexionaron sobre cómo ha sido abrirse camino en una industria que durante décadas fue liderada principalmente por hombres.

Más allá de hablar de cepas o procesos de vinificación, el seminario permitió conocer las historias personales detrás de cada proyecto.
Muchas coincidieron en que el mayor desafío no fue hacer vino.
Fue hacerse un espacio donde, muchas veces, todavía existe la necesidad permanente de demostrar capacidades.
El desafío de validarse constantemente
Uno de los temas que atravesó toda la conversación fue el sesgo que aún enfrentan muchas mujeres dentro del mundo vitivinícola.
Varias de las participantes relataron situaciones cotidianas donde, además de responder por la calidad de sus vinos, debieron enfrentar preguntas que difícilmente se formularían a un colega hombre.

¿Cómo compatibilizar la maternidad con una vendimia?
¿Quién cuida a los hijos durante las largas jornadas de cosecha?
¿Cómo equilibrar la vida familiar con un trabajo que muchas veces exige disponibilidad absoluta?
Preguntas que evidencian una realidad todavía presente en distintos espacios de la industria.

Las expositoras coincidieron en que muchas veces sienten la necesidad de trabajar «al mil por ciento» para validar conocimientos que hoy hablan por sí solos a través de sus vinos.
Una nueva generación de referentes
Lejos de centrarse únicamente en las dificultades, el encuentro también mostró una industria que comienza a cambiar.
Hoy existen más mujeres liderando viñas, ocupando cargos técnicos, desarrollando proyectos independientes y siendo reconocidas internacionalmente por la calidad de sus vinos.
Un fenómeno que también coincide con una mirada distinta sobre el territorio, la sostenibilidad, el trabajo con pequeños productores y la recuperación de variedades patrimoniales.
Más que ocupar espacios, muchas de ellas están redefiniendo la forma de entender el vino chileno.

Premium Tasting y una conversación necesaria
Que uno de los principales encuentros vitivinícolas de Sudamérica dedicara uno de sus seminarios centrales a este tema no parece casual.
Durante sus diez años de historia, Premium Tasting Chile ha buscado convertirse en un espacio de reflexión sobre los desafíos que enfrenta la industria, y esta edición dejó claro que hablar del futuro del vino también implica hablar de diversidad, liderazgo y nuevas miradas.
Porque detrás de cada botella no solo existe una cepa o una técnica de vinificación.
También existen historias personales, territorios y personas que, con trabajo y perseverancia, están cambiando el rostro de una industria que hoy comienza a reconocerse mucho más plural que hace apenas una década.

