Los incendios de enero afectaron viñedos del Valle del Itata. La presidenta de ANIAE, Manuela Astaburuaga, analiza el impacto y la proyección del vino 2026.
Los incendios forestales que afectaron el sur de Chile durante enero volvieron a encender las alarmas en una de las zonas vitivinícolas más tradicionales del país. El Valle del Itata, conocido por sus plantaciones antiguas de País y Cinsault, también fue alcanzado por el fuego.

Conversamos con Manuela Astaburuaga, presidenta de la Asociación Nacional de Ingenieros Agrónomos Enólogos de Chile (ANIAE), para entender el impacto real de los incendios en los viñedos del Itata y qué se puede esperar de la vendimia 2026.
¿Qué tan grave fue el daño en el Valle del Itata?
Según el último catastro vitivinícola del SAG, el Valle del Itata cuenta con 5.628,3 hectáreas plantadas. Las 64 hectáreas afectadas representan aproximadamente un 1,14% del total.
Desde una mirada estadística, el número no parece alarmante. Sin embargo, Astaburuaga aclara que el impacto no se mide solo en superficie.
“Son nueve productores o familias los afectados. Además, muchas de estas plantaciones son antiguas, por lo que el patrimonio vitivinícola también se ve comprometido”, explica.
Cuando hablamos de incendios en el Valle del Itata y daño en viñedos antiguos, no estamos hablando solo de producción anual, sino de historia agrícola y genética.
Fuego directo versus humo: dos escenarios distintos
No todas las viñas afectadas viven el mismo escenario.
Una viña con daño directo por fuego no producirá – lamentablemente – uva esta temporada. Su recuperación dependerá del manejo del próximo año y del estado de las yemas, lo que podría impactar incluso las producciones futuras.
En cambio, una viña expuesta únicamente al humo sí produce uva, pero enfrenta el riesgo de contaminación aromática, fenómeno conocido como smoke taint.
Smoke taint: el desafío invisible
El fenómeno del smoke taint no discrimina entre variedades. En el caso del Valle del Itata, donde la variedad País representa cerca del 66% de la superficie plantada en la Región de el Ñuble, su mayor afectación responde principalmente a su presencia dominante en la zona.
Astaburuaga es clara: “No existe aún tecnología que elimine 100% el ahumado”. Existen prácticas que permiten mitigar el defecto para elaborar vinos correctos, generalmente orientados a consumo más rápido, pero el riesgo permanece.
Los laboratorios especializados pueden detectar fenoles volátiles en la uva fresca. Sin embargo, el verdadero desafío aparece en el tiempo. Un vino recién terminado puede no evidenciar el defecto, pero tras crianza o guarda, el carácter ahumado puede intensificarse.
Esto vuelve especialmente delicado el análisis del impacto real del humo en la calidad del vino del Itata este 2026.
Vendimia 2026: señales alentadoras
Hace un par de semanas, la Asociación Nacional de Ingenieros Agrónomos y Enólogos de Chile desarrolló un levantamiento de información en la zona, con una encuesta que entregó datos relevantes como, por ejemplo, que un 46% de los encuestados anticipa un efecto alto en la calidad. Sin embargo, la presidenta de ANIAE entrega una mirada más matizada.
“El clima ha ayudado y en visita a viñedos se puede ver que la uva está sana y madurando correctamente”, señala.
En las próximas semanas no se esperan cambios significativos. El impacto definitivo se evaluará en el vino terminado, cuando fermentación y crianza revelen el verdadero efecto del humo.
Más allá de la uva: el impacto humano y estructural
Si bien solo 64 hectáreas de viñedos fueron afectadas, el incendio consumió cerca de 8.000 hectáreas en total, incluyendo viviendas e infraestructura.
Para pequeños productores, el golpe no es solo agrícola. La esperanza está puesta en que el turismo enológico del Itata no se vea afectado, permitiendo que las familias puedan recuperarse con mayor rapidez.
En el contexto de la encuesta realizada, la ANIAE presentó y publicó un estudio de «Buenas prácticas para la elaboración de vinos a partir de uvas expuestas al humo» que aunque advierte «no eliminar el defecto de los vinos terminados», busca dar una directriz para mitigar el efecto ahumado en los vinos.
¿Resiliencia o incertidumbre?
Frente al futuro del vino del Itata después de los incendios, Astaburuaga no duda:
“Los chilenos somos resilientes por naturaleza. Creo que saldrán fortalecidos de esto y lograrán recuperar sus viñedos”.
El Valle del Itata ha enfrentado incendios antes. Su historia está marcada por la persistencia. Y aunque el daño de enero 2026 dejó cicatrices, la vendimia que viene podría demostrar, una vez más, que la identidad del vino chileno también se construye desde la adversidad.
