Siete Negronis: el esperado regreso a casa de un gigante de la coctelería en Santiago

La espera terminó. Siete Negronis, uno de los bares más influyentes de la coctelería chilena, volvió a casa. El proyecto que nació en 2016 en Mallinkrodt, tuvo un paso por Vitacura y hoy regresa a su origen: Barrio Bellavista, instalándose en Terrazas San Cristóbal bajo el liderazgo de Matías Supan y Matías Peredo.

Tras una pausa en marzo del año pasado, el retorno —concretado en diciembre de 2025— no es solo geográfico. Es un regreso con oficio, madurez y una claridad absoluta sobre lo que el público busca cuando se sienta en una barra.

Técnica, ambiente y experiencia: el sello que se mantiene

Con el respaldo de haber sido parte del listado 50 Best Bars en 2017, 2019 y 2020, el equipo vuelve con una propuesta sólida y reconocible. Aquí todo está pensado: cristalería precisa, hielos perfectos, servicio atento y coctelería bien ejecutada, donde el Negroni sigue siendo protagonista.

El espacio acompaña esa experiencia. Tres terrazas distribuidas en dos pisos y una barra con sillas cómodas —de esas que invitan a quedarse— marcan el ritmo del lugar. Un detalle que se agradece y se mantiene: el vaso de agua siempre presente, como parte natural del servicio.

La música cumple un rol clave. Envuelve, acompaña y hace que el tiempo pase sin apuro. Entre sillones cómodos y una atención fluida, no es raro encontrarse con caras conocidas o artistas. A eso de las 19:00 horas, como ya es costumbre, empiezan a pasar cosas.

Coctelería que habla por sí sola

La carta combina técnica, identidad y equilibrio. Entre lo probado:

Nogroni (N°4 en ventas)
Un Negroni sin alcohol. Utilizan evaporación para desalcoholizar su Barrel Negroni, manteniendo intactas las notas de bitter, vermut y chips de barrica de Carménère procesados en Girovap. El resultado conserva estructura y sabor. La falta de alcohol pasa totalmente desapercibida.

Negroni Di Pistacchio
Una versión sedosa y elegante. La base se clarifica con pistacho y se procesa en termocirculador durante tres horas con mantequilla de pistacho. Se acompaña con un bombón de chocolate blanco y pistacho elaborado en casa.

Mai Tai
Fresco y equilibrado. Combina rones blancos con un destilado de maracuyá hecho en casa, horchata artesanal y un top de ron añejo infusionado con cacao y roble. Dulce en su justa medida y fácil de beber.

Martini Clásico
Un ritual en sí mismo. La mezcla de gin y vermut llega congelada en un frasco rodeado de hielo, permitiendo servirlo a tu ritmo. Se acompaña con aceitunas, alcaparras reina, cebollitas perla y salicornias encurtidas, logrando que cada sorbo sea distinto.

Un regreso con identidad

Siete Negronis vuelve al barrio que lo vio nacer, pero con una seguridad que solo da el tiempo. La técnica está afinada, el ambiente se siente vivido y la experiencia fluye sin esfuerzo.

Para quienes buscan coctelería bien hecha, música envolvente y un lugar donde quedarse preocuparse de mirar el reloj, la cita es clara: Terrazas San Cristóbal, Barrio Bellavista.

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